Quién soy + Dónde estoy + Adónde voy
Por caperucitaenhongkonguSoy profesora de español desde hace algo más de cinco años. En realidad empecé a dar clases antes, cuando era estudiante de Filología, pero no lo suelo incluir dentro de mi experiencia profesional porque no me siento especialmente orgullosa de esa etapa. Estudié Filología Hispánica en la Complutense porque me gustaba leer y en su momento escribir, pero rápidamente me di cuenta de que por ese lado poco iba a conseguir. No me gustaba la manera en que estudiábamos la literatura, y parecía que nuestro futuro pasaba por ser súper filólogos tipo Dámaso Alonso o Lapesa (ojalá) o estudiar unas oposiciones para ser profes de secundaria. En mi caso, cualquiera de esas dos opciones, en ese momento, me parecían inalcanzables y tampoco me apetecían.
Gracias a una amiga, que estaba dando clases a inmigrantes en una asociación, empecé a descubrir el mundo del español. Recuerdo el sitio con cariño pero… era un desastre y yo como profesora, pues también. No tenía ni idea de nada, e iba a dar las clases con mi formación de filóloga estudiante de la universidad. Poco a poco fui descubriendo que me quería dedicar a esto, y que además de un trabajo podía ser una manera de ver mundo (menuda inocentona), así que fui invirtiendo mi tiempo y mi dinero en cursos y un máster. El máster me puso en contacto con compañeros con mucha más experiencia y, sobre todo, me dio una serie de conocimientos teóricos que de otra manera hubiera tardado más tiempo en adquirir.
El siguiente “gran” paso para mi fui mi trabajo en Holanda, donde estuve trabajando en una universidad y en el Cervantes durante un año. Ay, qué nervios, cómo tartamudeaba el primer día. Menos mal que eran extranjeros, ¡claro!, y no se dieron cuenta. Como tenia tanto miedo de que algo saliera mal, lo planificaba todo al dedillo. Al dedillo significaba que en mi plan de clase a veces hasta dibujaba la pizarra y lo que iba a escribir en ella. Mis guiones estaban escritos de arriba a abajo y eran muy, muy largos. Después de cada clase anotaba también en mi cuaderno lo que había salido bien o mal, cómo me había sentido y, a veces, lo que yo podía mejorar. Con el tiempo, me he ido sintiendo más segura con lo que hago, aunque esto para mi es una lucha constante, porque a veces me falla la confianza (lo recnozco con la cabeza baja, qué se le va a hacer). Creo que esta es una de las razones por las que dedico tanto tiempo a preparar las clases, porque quiero que salga todo bien y no me apetece improvisar o sacar conejos del sombrero, no valgo para eso.
De todas formas, creo que este defecto tiene su parte positiva. Soy muy empática con los estudiantes y no me cuesta nada entender sus dificultades. Creo que como profesora doy importancia a cómo nuestros sentimientos y sensaciones influyen en nuestro proceso de aprendizaje. Me importan mis estudiantes y me gusta que se sientan a gusto y disfruten de las clases. ¿Cómo funciona en HK? Pues depende. En general, siento que necesitan que halagues su pobre ego maltratado porque normalmente son inseguros, pero hay que tener mucho cuidado. Explico el porqué. Es verdad que los estudiantes son trabajadores, curiosos, saben muchísimo, pero son poco autónomos y bastatnte dependientes. Si has sido su profesora en año I, el año II van a querer que seas tú y no otro/a quien les dé clase. Este semestre, por ejemplo, me he pasado un mes con un grupo de 30 alumnos, en una clase en la que cabíamos 20 y no se querían ir, a pesar de rogarles que lo hicieran. Te conocen, están con sus amigos, y les da igual si van a aprender o no.
¿Dónde estoy? Pues creo que estoy en el camino adecuado (no suena arrogante, ¿verdad?). Me encanta mi trabajo, me gusta lo que hago, disfruto con los cursos de formación, no me importa pasar fines de semana leyendo libros de profesores para profesores y quiero dedicarme a esto. Me sigue preocupando, y mucho, que las cosas salgan bien, pero estoy aprendiendo a serenarme cuando tengo clases desastrosas, porque qué le voy a hacer.
Ahora me gustaría estudiar y seguir investigando un poco en los procesos cognitivos que se activan durante la composición (esto es Cassany, o Hayes, o no recuerdo) y bueno, el uso que podemos hacer de las nuevas tecnologías en la didáctica de la escritura. Me siento súper novata e inexperta, pero imagino que todos hemos empezado así, siendo novatos y pensando que no sabíamos nada.
