Esta es la semana de lectura, una semana sin clases que permite a los estudiantes revisar, repasar, trabajar… antes de los exámenes; y para nosotros los profesores corregir y preparar más tareas
. Por eso ayer pudimos pasar todo el día en el simposio sobre evaluación en la universidad. La mayoría de las intervenciones me parecieron interesantes y útiles, en especial las aportaciones de los responsables de importantes empresas (Pricewaterhouse Coopers, John Swire & Sons, Global Technic Enterprises Limited y el secretario del Civil Service Bureau), que han explicado (con bastante sinceridad, menos mal) la manera que tienen de seleccionar a estudiantes recién graduados una vez terminan sus estudios.
Pues sí, el GPA es fundamental, no se lo inventan nuestros estudiantes. Muchas empresas, por no decir todas, prefieren estudiantes con notas altas, que en el caso de Hong Kong equivale a aproximadamente un 3. Es verdad que ninguno quiso dar cifras concretas, pero por lo que contaban, suelen buscar estudiantes con una nota media de sobresaliente. Una vez hecha la primera selección en base a ese criterio, empezaban a valorar otros aspectos relevantes, como su capacidad de trabajar en equipo, si se han ido de intercambio, las actividades en las que han participado, si tienen o no experiencia, etc. Pero todos han coincidido (algunos más que otros, vale) en que el expediente que las universidades proporcionan a los estudiantes les sirve de criba y guía en el proceso de selección. Incluso el encargado del Gobierno decía abiertamente que, a pesar de tener exámenes de entrada, las notas son también fundamentales. Bueno, está bien que te confirmen algo que, aunque ya sabemos, solo salía de boca de los estudiantes.
Aunque la presentación que más me gustó, y con diferencia, fue la primera de la mañana: The UK Debate over Honours Classification: Thoughts on the Burgess Group Report 3 years on, del vicedecano del University College de Londres, Michael Worton. Entre otras cosas recordaba que si considerábamos central en el proceso de aprendizaje la adquisión y desarrollo de destrezas, así como el impacto que las nuevas tecnologías están teniendo, ¿por qué evaluar a los alumnos de la misma manera que se hacía en el siglo XIX? Y ponía como ejemplo de esto el hecho de que el sistema de evaluación inglés (que dejaron como herencia post-colonial a Hong Kong, por ejemplo), el llamado Honours Classification, fue creado en Oxford hace algo más de 200 años, en una sociedad en la que la noción de enseñanza y aprendizaje era diametralmente opuesta a la actual.
¿En qué consiste exactamente? Los estudiantes reciben una vez terminado su periodo de aprendizaje esta clasificación, en función de las que hayan estado recibiendo a lo largo de su enseñanza en la escuela secundaria y posteriormente en la universidad:
First
Upper 2nd → 2:1
Lower 2nd → 2:2
Third Class
Pass (un simple aprobado)
Fail (suspenso)
En la realidad del mercado laboral, simplemente son tenidas en cuenta las dos primeras categorías. No solo eso, las empresas en el Reino Unido (¡y también en Hong Kong!) mirarán con lupa las universidades en las que han cursado sus estudios, así que no es lo mismo una buena nota en una universidad de “prestigio”, que la misma nota de otra considerada no tan “prestigiosa”.
Pero hay esperanza. En su universidad, y en otras del Reino Unido, están llevando a cabo diversas investigaciones encaminadas a mejorar el sistema vigente. De esta manera, se pretende evaluar a los estudiantes teniendo en cuenta “el contexto del siglo XXI, donde la internacionalización, la interdisciplinariedad, el desarrollo de destrezas y el trabajo en equipo deben estar en el centro del trabajo en la universidad”.
Ojalá tuviéramos más semanas de lectura como estas. Está bien poder relajarte un poco del estrés del semestre (sí, sí, dos semanas si contamos las vacaciones del Año Nuevo Chino), y poder compartir estos momentos con otros compañeros que tienen inquietudes similares.