Observaciones, cuestionarios… y para qué me sirve la información que proporcionan

4 Marzo 2010 at 4:39 (General) (, )

Cuando empecé el taller de escritura el semestre pasado inicié una serie de observaciones en la clase para ver cómo trabajaban los estudiantes, lo que hacen, o dejan de hacer mientras escriben. Así que me preparé una parrilla, siguiendo la que aparecía en Reparar la escritura de Cassany, que utilizo todas las semanas con ellos. A medida que avanzan los semestres me toca poner en orden en mi cabeza, y a veces por escrito, toda la información que voy obteniendo de los estudiantes, no solo de las observaciones, sino también de los cuestionarios  que he hecho desde que empezamos, las tutorías, además de lo que van escribiendo, en el blog fundamentalmente.

Nada más empezar con las observaciones me di cuenta de que, antes de empezar con ellas, había notado conductas en mis estudiantes a las que no prestaba la atención que tal vez se merecían. Por ejemplo, el uso que hacían la mayoría de ellos antes de ponerse a escribir de los diccionarios on-line (SpanishDict y Wordreference). En el laboratorio, donde todos tenemos ordenadores con conexión a Internet, es inevitable que los usen a veces de manera compulsiva. ¿Por qué compulsiva? Algunos estudiantes, no están tranquilos hasta que han buscado el significado de TODAS las palabras que no entienden en un texto. Cuando escriben, si están cerca del ordenador, el problema es el mismo. Parecen depender mucho de los diccionarios y también de los traductores en línea. Si bien no tengo problemas con el uso de los traductores, intento prevenirles de los posibles problemas. Hay veces también en que traducen oraciones, párrafos o incluso párrafos enteros del inglés al español, y piensan que como el resultado son palabras españolas, tiene que ser correcto. Sin embargo, suelen estar plagados de errores de concordancia y sentido. A veces lo hemos usado, en el caso de tener dudas sobre lo que alguno de ellos quiere expresar, o sobre el significado exacto en inglés de una palabra… pero aparte de verificador de dudas, no sé muy bien qué más aplicaciones didácticas útiles podrían tener.

Otro de los aspectos que más me ha interesado es la actitud que adoptan durante el proceso de composición. Es curioso comprobar cómo los que más tranquilos están son también los que más escriben, con menos nerviosismo y disfrutando más de la tarea. Por el contrario, los que están nerviosos o intranquilos, muestran más inseguridad, por lo que suelen tardar mucho antes de empezar a escribir: miran el diccionario en línea, Facebook, hablan con los compañeros, miran al techo… Una vez que se relajan, es cuando pueden concentrarse y dedicar sus energías a aquello que tienen que hacer.

Llegados a este punto, me gustaría hablar de una de las principales dificultades a las que me he enfrentado en el taller: la falta de tiempo. Uno de mis objetivos principales era prestar mucha más atención a las destrezas de los estudiantes y los distintos estadios del proceso de composición (generar y organizar las ideas, organizar el texto, revisar en solitario y con compañeros sus escritos), pero la realidad es que no hemos podido hacer esto tanto como quisiera. Es decir, en dos horas a la semana hemos de leer, escribir, aprender a revisar sus textos y los de sus compañeros, trabajar con distintas técnicas de escritura, analizar las características de los diferentes tipos de textos, organizar las tareas y el trabajo en grupos, etc., mientras aprenden español. A veces me surgen muchas dudas, porque las unidades las he planeado casi como una clase normal (escuchamos audios o vemos vídeos, hablan con sus compañeros, dramatizan textos, buscan diferencias entre fotografías, debaten sobre un tema…), aunque casi todo esté focalizado en torno al aprendizaje de la producción escrita.  Claro, las dudas me surgen cuando leo sobre talleres de escritura, especialmente con nativos, en los que después de minilecciones o exposiciones por parte del profesores de unos 15 minutos, los estudiantes se dedican a escribir o corregir sus textos el resto del tiempo. Aunque, cuanto más lo pienso más creo que trabajar solo así no resultaría…

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Cómo ser un/a buen/a estudiante de lenguas…

2 Marzo 2010 at 14:02 (General) ()

Como aquí solo hablo de mí, de lo que hago, de lo que estudio, de lo que pienso… (cuánto me recuerda esto al Me, myself and I, de De la Soul) pues sí, ya habré repetido como quinientas veces que estoy estudiando chino (ay) e intentando mejorar mi inglés, que para eso es la lengua que utilizo mayoritariamente en Hong Kong. Mi historia con el chino es larga y complicada, aunque en realidad si me preguntan el nivel que tengo es fácil de responder: inicial perpetua. Además, como solo tengo una hora a la semana y casi ninguna oportunidad de practicar (estudio mandarín en Hong Kong) pues suelo olvidar rápidamente lo que veo en las clases.

Vaaaaale, no estoy siendo sincera del todo. Sí, una hora a la semana, y que aquí hablan cantonés, pero también es verdad que podría practicar mandarín con los estudiantes, porque todos lo hablan, pero nunca lo he hecho. No sé qué me ha pasado con esta lengua, me he comportado siempre como una cobarde, y así me ha ido. Cuando intentaba preguntar algo y veía que no me entendían, me sentía tan ridícula que pasaba inmediatamente al inglés. Así que voy a clase, hablo un poquitín, entiendo un poquitín lo que me dice la profesora (no me habla inglés casi nunca, ¡será posible!), escribo un poquitín, y siempre pienso, “a ver si esta semana saco algo de tiempo para ponerme con los caracteres”. Y así desde que llegué a Hong Kong. Este verano pasaré un mes en China y Tibet (qué contenta estoy), donde mucha gente NO habla inglés, así que espero que aunque no sea más que por simple afán de supervivencia, mi lado valiente venza al cobarde y use el poco mandarín que sé.

Mi inglés es otra historia. Historia interminable, como el chino, me temo. Pocas veces he ido a clases de forma regular, y la mayor parte de lo que ha aprendido ha sido por mi cuenta.  Empecé un nuevo curso en el British la semana pasada (he hecho con este tres), y he tenido que ponerme a pensar de nuevo sobre el tipo de estudiante que soy, ya que la primera tarea consistía en escribir un texto acerca de nuestra experiencia como aprendientes… Creo que de tanto pensar en el tema, yo como profe o como alumna, me veo capaz de escribir sobre eso no un texto, sino diez. Así que durante 25 o 30 minutos le volví a soltar el mismo rollo a mi nuevo profe: que me gusta leer en inglés, pero que escribir me cansa; que la comprensión oral pues vaya; que la gramática pues así, etc.

Por lo visto este semetre han introducido como novedad el trabajo en la clase y fuera de la clase, de manera obligatoria, el trabajo con el pasaporte del estudiante. Asi  que mis deberes del fin de semana han consistido en mirar y remirar el cuadernito e irlo completando con la foto, mis datos, palabras nuevas que he aprendido esta semana y demás. Reconozco que lo hago porque me “obligan”. Me lo dice un profesor, y yo no puedo decir que no, pero probablemente si no hubiera dejado tan claro que más vale que lo hagamos, porque formará parte de nuestro trabajo en la clase pues… mi maldita vagancia se habría impuesto.

Ay, cómo entiendo a mis estudiantes: sus momentos de flaqueza, sus caras de “pues tú dirás que es muy útil, pero menuda forma de perder el tiempo”, y sus deberes hechos en el último segundo, a veces hasta copiados. Revisando lo que he escrito hasta el momento, parece que no me gusta la idea del pasaporte. Pues no es verdad, ¡me encanta!, pero reconozco que me cuesta, que prefereiría estar leyendo el periódico, escribiendo aquí o viendo una de mis series favoritas. Más me vale empezar a aplicarme los consejos que les suelo dar a los estudiantes: trabajo, constancia e interés, entre otras cosas.

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Simposio sobre evaluación en la Universidad de Hong Kong

2 Marzo 2010 at 4:30 (General) ()

Esta es la semana de lectura, una semana sin clases que  permite a los estudiantes revisar, repasar, trabajar… antes de los exámenes;  y para nosotros los profesores corregir y preparar más tareas :( . Por eso ayer pudimos pasar todo el día en el simposio sobre evaluación en la universidad. La mayoría de las intervenciones me parecieron interesantes y útiles, en especial las aportaciones de los responsables de importantes empresas  (Pricewaterhouse Coopers, John Swire & Sons, Global Technic Enterprises Limited y el secretario del Civil Service Bureau), que han explicado (con bastante sinceridad, menos mal) la manera que tienen de seleccionar a estudiantes recién graduados una vez terminan sus estudios.

Pues sí, el GPA es fundamental, no se lo inventan nuestros estudiantes. Muchas empresas, por no decir todas,  prefieren estudiantes con notas altas, que en el caso de Hong Kong equivale a aproximadamente un 3. Es verdad que ninguno quiso dar cifras concretas, pero por lo que contaban, suelen buscar estudiantes con una nota media de sobresaliente. Una vez hecha la primera selección en base a ese criterio, empezaban a valorar otros aspectos relevantes, como su capacidad de trabajar en equipo, si se han ido de intercambio, las actividades en las que han participado, si tienen o no experiencia, etc. Pero todos han coincidido (algunos más que otros, vale) en que el expediente que las universidades proporcionan a los estudiantes les sirve de criba y guía en el proceso de selección. Incluso el encargado del Gobierno decía abiertamente que, a pesar de tener exámenes de entrada, las notas son también fundamentales. Bueno, está bien que te confirmen algo que, aunque ya sabemos, solo salía de boca de los estudiantes.

Aunque la presentación que más me gustó, y con diferencia, fue la primera de la mañana: The UK Debate over Honours Classification: Thoughts on the Burgess Group Report 3 years on, del vicedecano del University College de Londres, Michael Worton. Entre otras cosas recordaba que si considerábamos central en el proceso de aprendizaje la adquisión y desarrollo de destrezas, así como el impacto que las nuevas tecnologías están teniendo, ¿por qué evaluar a los alumnos de la misma manera que se hacía en el siglo XIX? Y ponía como ejemplo de esto el hecho de que el sistema de evaluación inglés (que dejaron como herencia post-colonial a Hong Kong, por ejemplo), el llamado Honours Classification, fue creado en Oxford hace algo más de 200 años, en una sociedad en la que la noción de enseñanza y aprendizaje era diametralmente opuesta a la actual.

¿En qué consiste exactamente? Los estudiantes reciben una vez terminado su periodo de aprendizaje esta clasificación, en función de las que hayan estado recibiendo a lo largo de su enseñanza en la escuela secundaria y posteriormente en la universidad:

First

Upper 2nd → 2:1

Lower 2nd → 2:2

Third Class

Pass (un simple aprobado)

Fail (suspenso)

En la realidad del mercado laboral, simplemente son tenidas en cuenta las dos primeras categorías. No solo eso, las empresas en el Reino Unido (¡y también en Hong Kong!) mirarán con lupa las universidades en las que han cursado sus estudios, así que no es lo mismo una buena nota en una universidad de “prestigio”, que la misma nota de otra  considerada no tan “prestigiosa”.

Pero hay esperanza. En su universidad, y en otras del Reino Unido, están llevando a cabo diversas investigaciones encaminadas a mejorar el sistema vigente. De esta manera, se pretende evaluar a los estudiantes teniendo en cuenta “el contexto del siglo XXI, donde la internacionalización, la interdisciplinariedad, el desarrollo de destrezas y el trabajo en equipo deben estar en el centro del trabajo en la universidad”.

Ojalá tuviéramos más semanas de lectura como estas. Está bien poder relajarte un poco del estrés del semestre (sí, sí, dos semanas si contamos las vacaciones del Año Nuevo Chino), y poder compartir estos momentos con otros compañeros que tienen inquietudes similares.

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Lecturas II

21 Febrero 2010 at 5:47 (General) (, , , )

El otro día hablaba de mis últimas lecturas digitales. Una de las que me ha tenido más ocupada, por lo interesante, se llama A Better Pencil. Readers, Writers and the Digital Revolution, de Dennis Baron. El autor se remonta a los inicios documentados de la escritura y lectura, y la particular relación que hemos mantenido a lo largo de nuestra historia con las nuevas invenciones tecnológicas.

Vaya, pocas veces había pensado en esto. Nosotros hemos nacido y crecido en sociedades letradas, con una presencia abrumadora de lo escrito, así que resulta revelador descubrir cómo hace relativamente poco tiempo esta no era la realidad más inmediata de la mayoría de las personas. En su libro, hace referencia a la antigua Grecia, donde Sócrates (pensador conocido a través de los escritos de Platón) pensaba que la escritura produciría “desmemoria en la mente de aquellos que aprenden a usarla (…). Su confianza en la escritura (…) les hará rechazar el uso de su propia memoria”. Pero esta parecía ser una concepción muy extendida, porque en una época en la que apenas entre el 5 o 10% de la población podía leer, “confiar en la escritura era un grandioso acto de fe”. Cómo han cambiado las cosas. Imaginad que en lugar de formular un escrito para registrar nuestras condiciones de trabajo, sueldo, vacaciones, etc., confiáramos en la buena fe de las palabras de nuestros jefes. Aunque ahora que lo pienso… ¿qué es lo que hacen algunas compañías de teléfono, en España y en Hong Kong? Te ofrecen servicios por teléfono y sin mediar ningún tipo de contrato por escrito, ni firma, ni nada que se le parezca, ese compromiso verbal tiene tanta validez como el escrito (ay, qué mala experiencia con algunas compañías).

Así que el miedo a las nuevas tecnologías y a los nuevos medios de producción no es algo nuevo. Y aquí empiezan esas historias que nos contaban en el colegio de trabajadores tan enfadados con las máquinas, que amenzaban, y a veces lo cumplían, con destruirlas. Hasta que descubrieron que no eran las máquinas las que acababan con los puestos de la masa proletaria, sino los malvados capitalistas dueños de las fábricas, los seguidores de Ned Ludd tuvieron unos añitos un poco destructivos con todo lo que se les pusiera por delante. Y no se detiene el autor, hay muchos ejemplos famosos en tiempos más recientes de tecnofóbicos. Tal vez uno de los más conocidos sea el Unabomber, ese señor que mandaba cartas y paquetes bomba a todos aquellos propagadores de la deshumanización tecnológica.

¡Claro!, pero si siempre han pasado estas cosas. Los ordenadores han cambiado la manera en que leemos y escribimos, pero sucede exactamente lo mismo con cada nuevo artilugio que nos ayude a la producción escrita. El autor pone como ejemplo talleres de escritura con arcilla que ha llevado a cabo. Teniendo en cuenta las dificultades técnicas para escribir en ella, los participantes del taller intentaban sacar el máximo pártido a la tabla de arcilla en la que podían escribir. Esto significaba que normalmente no marcaban espacio entre palabras ni  había tampoco signos de puntuación, pero lo más importante, estaban en cierta manera obligados a pensar con mucha precaución lo que querían dejar por escrito, porque borrar una palabra implicaba empezar de nuevo todo el proceso.

Hum, me recuerda todo esto tanto al vídeo que hace unos años vi en TICELE

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Últimas lecturas

14 Febrero 2010 at 6:06 (General) ()

Estas Navidades recibí como regalo de cumpleaños un libro electrónico. Estoy encantada con él. Qué comodidad poder viajar con los libros cargados en un dispositivo, sin tener que ir con la maleta llena o incluso pagar sobrepeso.

Inconvenientes: más difícil hacer consultas (tienes que ir al menú, mirar el contenido, ir bajando y subiendo por los contenidos, ir pasando luego las páginas de una a una), y que en el mío los cómics no se ven bien (ay). También es una pena que muchos de los libros que me gustaría leer no están disponibles todavía en versión digital, sobre todo españoles. Pero para mí son inconvenientes mínimos.

Hay libros que por la belleza de sus imágenes o ilustraciones, o los mismos cómics que no me deja leer bien, siempre preferiría tener en papel, pero para el resto, de esta manera. Ahora solo compro libros de didáctica de lenguas, y otros que en HK es imposible encontrar, tanto en inglés como en español.

Durante el semestre me cuesta mucho concentrarme en otra cosa que no sea preparar las clases, atender a los estudiantes, leer cosas relacionadas con los cursos, etc. Es como no tener la cabeza preparada para más, y para relajarme ya no leo como antes, porque tengo la atención dividida entre distintos libros, revistas, artículos, blogs… De hecho me he puesto un límite de compra de tres libros para el “dispositivo electrónico”, para no almacenar sin sentido como si fueran canciones en el i-pod.

Ahora reparto mi tiempo entre Writing Centers and Writing Across the Curriculum Programs y otros sobre talleres de escritura, blogs, wikis, podcast y el impacto de los nuevos medios de comunicación en la evaluación de la escritura (Composition in Convergence). A veces siento que me pierdo. ¿Qué es lo que he leído dónde? ¿Lo he cogido de ahí? ¿Qué estaba leyendo ayer? Y esas cosas que hacía antes de leerme un libro entero de cabo a rabo, rara vez sucede. Si son lecturas de “ocio”(cómics, revistas de música, novelas, etc.), no pierdo el tiempo y rápidamente las abandono por otras si no consigo que me enganchen o apasionen; si son lecturas de “trabajo” (bueno, para aprender), a menos que me interesen muchísimo, voy a lo que me interesa y a veces no las leo enteras.

Qué curioso. Gracias a la página de Radio Televisión Española he podido ver en los últimos días La Regenta y Fortunata y Jacinta, dos de mis obras preferidas cuando estudiaba en el instituto y después en la universidad. Recuerdo haberlas leído en días, y releerlas (una profesora decía que los libros nunca se leen, siempre se releen), y volver a ellas años después. Dudo que el uso de nuevos dispositivos de lectura acabe con los verdaderos lectores, aunque posiblemente nuestros hábitos de lectura estén cambiando de manera radical. Como lo está haciendo también nuestra manera de escribir: cada vez escribimos menos con papel y lápiz y más delante de una pantalla.

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Shhhh, eso no se dice

12 Febrero 2010 at 8:03 (General) ()

El año pasado, coincidí en Shanghai en un taller de escritura con algunos profesores de español que vivían en China, algunos de ellos en regiones bastante alejadas, ciudades pequeñas donde todo el mundo se conocía y les conocía. Estuvimos hablando de lo difícil que les resultaba mantener cierto nivel de intimidad allí, porque parecía que todo el mundo era muy consciente de sus actividades cotidianas y ocio. También contaron que es habitual que en las clases tengas estudiantes afiliados al partido (comunista), y que por eso debes tener cuidado con decir cosas no convenientes. En el caso de China las inconveniencias reciben el nombre de las tres T: Taiwán, Tibet y Tiannamen.

He de decir que en Hong Kong esto no es así, puedes manifestarte con total libertad, pero los estudiantes no parecen especialmente concienzados políticamente. Aunque tal vez sea mucho generalizar, creo que casi todos están muy preocupados por su futuro profesional y no les interesa demasiado la política. A pesar de la libertad aparente en Hong Kong, siempre he tenido cuidado con hacer comentarios de esta índole. Siempre recuerdo mis primeras experiencias como profesora de español a inmigrantes, mis meteduras de pata, por inocencia o directamente ignorancia… y a partir de ahí he intentando ser muy prudente, incluso aunque parezca no ser necesario. Por eso me ha llamado la atención siempre cómo algunos de mis profesores de inglés en el British Council, por ejemplo, han hecho comentarios sobre sexo, drogas, corrupción, etc., con total naturalidad y ¡no pasó nada! Imagino también que nuestro “público” es diferente: allí adultos, y aquí jovencitos y pelín inmaduros. Tengo una teoría para explicar el exceso de infantilismo que a veces observo. De pequeños y adolescentes han tenido tanta presión y vigilancia paterna, que cuando llegan a la universidad les sobreviene una edad del pavo nunca vivido.

Lo que no he contado, porque me he centrado en el rollo político… A diferencia de su apatía por lo político y social, me he encontrado con estudiantes que hablan abiertamente y con mucha naturalidad de sus tendencias sexuales :) , algo que me sorprende gratamente. Sobre todo teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad no tradicional, pero tampoco abiertamente progresista.

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Mis impresiones sobre sus podcast

12 Febrero 2010 at 4:32 (General) (, , )

 

Hoy es el día oficial en que tienen que colgar el podcast con su versión de un cuento tradicional en sus blogs. Algunos son especialmente divertidos, pero el que más me gusta (es tannn gracioso) es el que han grabado Ming, Timmy y Yanni. Han usado la música del audio de Gente 2 en algunas de sus partes. Imagino que se trata de una broma privada, porque como en general los audios les parecen difíciles… ¿Puede haber problemas de derecho de autor por usar esa música??

 

 

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El primer podcast de mis estudiantes

10 Febrero 2010 at 15:18 (General) (, , )

¡El primer podcast! La historia del “Príncipe Midas”, por Erica Wong y Mandy So. La tarea original era simplemente grabar un diálogo o conversación sobre alguno de los cuentos que hemos visto e introducir algún error. Por lo que pude ver en las tutorías, todos los grupos se lo habían tomado muy en serio y mi propósito inicial se vio sobrepasado. Habían reelaborado versiones de cuentos maravillosos bastante interesantes. Ay, estoy deseando escuchar el resto.

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Pruebas con Movie Maker

10 Febrero 2010 at 14:21 (General) (, )

Este vídeo se grabó el semestre pasado en la primera parte del Taller de escritura. Como se grabaron todas las exposiciones seguidas, he utilizado Movie Maker para cortar la parte de la que hicieron Jenny Mak y Renata Chan. De forma muy rudimentaria, es decir, solo cortando (y de hecho he cortado la despedida de Renata), pero como para estas cosas no soy especialmente habilidosa, por hoy me conformo con esto. Puedo seguir con ello la semana que viene, aprovechando la semana de vacaciones del Año Nuevo.

Hasta ahora, que he vuelto a ver el vídeo de nuevo, no me he dado cuenta de que habían hablado tanto. Esta era su primera exposición en español, en este caso su biografía lingüística. Enlacé las sesiones del Taller con la segunda unidad de Gente 2, y así empezamos a trabajar con algunos de los elementos de su portfolio. Salí muy contenta de esas clases, porque es uno de los temas que más me interesan (la reflexión sobre el aprendizaje) y porque además para los estudiantes de Hong Kong da bastante de sí. Es curioso la poca importancia que conceden a hablar de forma natural tres lenguas, y ahora ¡el español!

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Escribir en colaboración

9 Febrero 2010 at 12:56 (General) (, , , )

Este viernes, la última clase antes del Nuevo Año Chino, vamos a dedicarla a preparar la que será la segunda tarea de la unidad de los cuentos. Aunque me hubiera gustado dedicar más tiempo del curso a que los estudiantes no solo escribieran en el aula, sino también a trabajar los diferentes estadios del proceso de composición (pre-escritura, escribir borradores, revisión, etc.), pero solo tenemos dos horas a la semana :( . Como sé lo complicado que es pedirles que trabajen en grupos o parejas, o escribir tareas más largas a finales del semestre, pensé que sería buena idea concentrar lo más  costoso, desde el punto de vista técnico (bueno, el podcast y el wiki), ahora que están más relajados y tranquilos, porque en el resto de clases apenas les han mandado deberes. También contamos con un paréntesis de casi dos semanas de vacaciones, entre el Año Nuevo Chino y la Semana de lectura (para que ellos puedan estudiar, solo existe en HKU).

Me gustaría hacerles reflexionar un poco sobre sus experiencias trabajando en equipo (qué pesada soy, entre esto y la evaluación no hablo de otra cosa), y lo que sus compañeros y ellos mismos pueden aportar a los grupos que se han creado estas tres o cuatro semanas de curso. Las preguntas sobre los grupos las he adaptado de Jill Hadfield. Cuando lo vi, pensé que sería interesante enlazarlo con la escritura en el wiki que tenemos que hacer. Y me viene al pelo, porque quejicas por naturaleza el semestre pasado algunos dijeron que no necesitaban escribir así, ya que podían quedar, cuando lo normal es que se quejen de no poder trabajar con otros porque es imposible hacerlo. En este caso, con el Año Nuevo por delante, una semana llena de celebraciones familiares, el wiki se presenta como la mejor de las opciones.

Todavía estoy dándole vueltas a la cabeza con la organización de las dos horas: no quiero que sea una pérdida de tiempo y sí que vayan adelantando en la escritura del cuento y, de paso, poder supervisar un poco lo que van haciendo.  Este es el Power Point con lo que voy a hacer.  En la universidad nos instalaron hace dos meses el Windows 2007, y me paso las horas experimentando con los diseños, colores, formas… A veces pienso que no debería perder tanto el tiempo con estas cosas, pero en el fondo me encanta llenarlos de funciones, colorines y dibujitos.

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